Una española en California

sábado, septiembre 30, 2006

Little Mexico


En USA es común, y supongo que en general en las grandes ciudades del mundo, que los inmigrantes se agrupen por su procedencia en distintos barrios, cuasi guetos, en los que desarrollan su vida cotidiana en su lengua nativa. Tal es el caso de Old Town Goleta en Santa Barbara. Old Town podría traducirse algo así como: casco antiguo, lo que ocurre es que la idea de un casco antiguo en Europa está claro que no puede ser la que hay aquí, y menos aún en California. Old Town Goleta fue creada, creo, en los años 60, así que ya imagináis que no se parece en nada a un "casco antiguo". Se trata, básicamente, de una larga calle, carretera más bien, a lo largo de la cual se sitúan diversos comercios.

Estas fotos están tomadas de la esquina donde vivo, hacia un lado y otro de la calle. En la primera, desgraciadamente, el sol aparece blanco, pero era de un rojo intenso, en parte supongo debido al incendio famoso que ya dura un mes.
(La gente se gasta cantidades infames en el jardín de su casa y su trozo de calle, pero ni ellos ni el gobierno destinan apenas nada a cortafuegos... ellos mismos... )
Parece increíble que la gente gaste dinero aquí, la tierra de las vigilantas de la playa, en sesiones de rayos uva, pero... así es. Supongo que les da corte ir a la playa blaquitas los primeros días. Pasa en España también.

De la calle principal que sale en las fotos, Hollister, salen bocacalles hacia la costa y hacia las montañas, dependiendo del lado de la calle, que corre paralela a la línea costera. Dichas bocacalles son "residenciales", lo que en el pequeño México significa llenas de bloques de apartamentos con escaso interés por la estética además de ausencia de aceras. Eso sí, sigue habiendo árboles y zonas verdes, simplemente más caóticas. Palmeras aquí y allá, arbustos, limitando con el alfalto algo irregularmente.
En general, el "efecto gueto" en este estado de tanta riqueza significa que las calles están menos cuidadas, que los apartamentos son más baratos y sin jardines o piscina, que el aparcamiento es caótico y sucede desordenadamente en los huecos de las calles -facilitado por el hecho de no haber aceras. Y por supuesto, significa que "se habla español", por todas partes, tal como podéis apreciar en los letreros del escaparate que encabeza esta entrada. Por cierto, por si os preguntáis qué es "presentación", es como la puesta de largo española, sólo que se hace a los 15 años y para toda clase social aparentemente. Es una especie de fiesta de cumpleaños especial. La foto me sirve además para ilustrar algunos hábitos/necesidades de esta parte de la población estadounidense: enviar dinero a casa, comprar joyas y grabar nombres o eventos, celebraciones religiosas y no tan religiosas, créditos especiales, a veces -aunque no aparece en este lado del escaparate- teléfonos de prepago, porque los otros requieren tarjeta de crédito y un buen historial creditario por tanto (ya vés por qué es tan importante tener tarjeta de crédito aquí).


Las dos fotos siguientes son del supermercado donde compro muchas veces: the Santa Cruz Market. Pero no os hagáis ilusiones, el chorizo es muy distinto. Para empezar, no viene en la tripa. También hay morcilla pero es distinta, con más verduras y lleva algo de carne. Y yo sospecho que más que pimiento o pimentón lleva chilis (argg!!). Pero me las voy apañando de momento, aunque no sepa lo mismo.



También tenemos habitantes orientales en este barrio económico. Este mercado está justo enfrente de mi casa. Bajo las escaleras, cruzo, y voilá. Aunque bueno, el mexicano está como a 4 min. o menos... Atípicamente por estos lares: todo queda al lado de casa. ¡Qué suerte! No se ve en la foto, pero lo que hay justo al otro lado del mercado oriental es el Mercury Lounge, un bar de copas bastante chulo donde te ponen palomitas con la bebida, la música es bastante buena y está puesta suave, hay un billar y un jardín trasero donde se puede fumar. Y además ¡te avisa de los controles de alcoholemia! ¿Qué más se puede pedir? Eso sí, las bebidas son caras: ¡¡17 pavos 3 cervezas!! (cervezas de botella con marca alemana, eso sí, no cañas).

El barrio cuenta además con una Iglesia Evangélica, en la que ¡cómo no! Se canta en español. Es una pena que no se vea lo que pone en el letrero luminoso tras la palmera: "Bienvenidos a la Iglesia Evangélica". Dentro hay una pequeña sala con sillas plegables, moqueta, cortinas y un estrado sobre el que hay un púlpito moderno con micro y una batería, y a un lado el piano eléctrico. Y como dirían aquí: "se la pasan cantando". Me dieron ganas de fotografiar el interior, pero no me atreví, porque pensé que entonces me invitarían a entrar y cantar con ellos, y después de tomada la foto a ver cómo digo yo que no... Al lado, uno de los dos restaurantes chino-vietnamitas-con shusi de la calle.

Por lo demás es un barrio muy normal, supongo. Halloween se aproxima y hay que ver la cantidad de mierdas que venden para evento. Lápidas de tumbas de plástico que se iluminan, cortinas de telarañas, calaberas que se le salen los ojos y hablan, calabazas de todos los tipos y materiales, disfraces diversos, velas, lámparas, bombillas, máquinas que exhalan niebla... Un derroche de consumismo, otro más vaya. Tengo ganas de ver a los niños mexicanos pidiendo dulces por las casas, no sé si en inglés, en español o en Spanglish. Por lo que he podido comprobar, entre ellos hablan generalmente en inglés.

Aún tengo que probar algunas tiendas, como ésta de libros usados. Aquí es raro mantener en casa los libros. Lo común es darlos a una tienda de segunda mano que los vende a su vez. Está es pequeña pero acogedora. En general, el mercado de segunda mana es mucho más amplio aquí, y más dinámico. Y creo que no es sólo porque a la gente no le importa tanto si ha sido ya usado, sino porque:
a) les encanta tener "stuff" (tengo que escribir una entrada para esta palabra)
b) se fían más lo unos de los otros (y tal vez tenga que añadir: se pueden permitir fiarse más los unos de los otros...)

Y lo que queda de barrio por explorar lo dejo para cuando visitéis. Más sobre housing en la próxima entrada.

jueves, septiembre 21, 2006

La Armada Invencible segun la Hora Chanante

Claves históricas...

domingo, septiembre 17, 2006

El Lapesa, o Autocrítica

No hay carrera que se precie, ni incluso asignatura que se precie de estar consolidada, que no tenga un manual asignado, que es el clásico, y que todo el mundo conoce por el nombre del (primer) autor, precedido del artículo determinado. En Hispánicas es el caso del Lapesa, manual clásico de la historia de la lengua española, que suele ser la asignatura hueso. El libro, paradójicamente, quiero pensar que, en estos tiempos que corren, hace una buena lectura de cama (como lea esto algún filólogo me mata, se va "postal", coge el fusil, y se acabó blog).

Cito:

Entre las lenguas indoeuropeas, la latina se distingue por su claridad y su precisión. Carece de la musicalidad y finura de matices propia del griego (...). Pero en cambio posee justeza; simplifica el instrumental expresivo, y si olvida distinciones sutiles, subraya con firmeza las que mantiene o crea (...). Idioma enérgico de un pueblo práctico y ordenador, el latín adquirió gracia y armonía al contacto de la literatura griega.

Rafael Lapesa, Historia de la Lengua Española, p. 58

No se me malinterprete. Hasta tal punto entiendo que existan generalizaciones sobre pueblos, y consecuentemente sobre sus lenguas, que yo misma he abierto un blog sobre lo mismo, y cada noche leo un capitulillo de una obra de Isabel Allende sobre su Chile natal y los habitantes del mismo, consistente precisamente en generalizaciones y tópicos de este tipo. Ahora bien, doña Allende es consciente de lo que hace, y muy acertadamente titula su obra: "Mi país inventado". Seguramente, no se le ocurriría a nadie colocarlo entre los manuales de antropología o sociología sobre Chile, aunque tal vez sí como libro entretenido relacionado con el tema, o como base incluso para investigaciones sociológicas relacionadas.

Ciertamente, el libro de Lapesa contiene información objetiva también, y ha sido un clásico, y fue un buen libro en su momento. Pero estos comentarios, gratuitos, innecesarios, subjetivos, me parecen que estan fuera de lugar en un libro que se pretenda científico. Tengámoslo pues como una fuente más de datos, pero no lo dejemos como manual central de una asignatura de universidad.

Inevitablemente, lecturas como la citada me recuerdan el libro "El Florido Pensil", que recoge citas de libros en los que se habla de los caracteres de los habitantes de las distintas regiones españolas, caracteres que habían de memorizarse como quien memoriza las capitales de esas mismas regiones...



Otra perla:
Conseguida la unificación jurídica, faltaba la espiritual. (...). Se sentía el ansia de una comunión universal, y el Cristianismo vino a traerla como buena nueva; (...). Hispania ofrendó a la fe salvadora la sangre de sus numerosos mártires
Opus Citus, p. 65.

Ahí es nada, Hispania, esa región romana, resuta que ofrendó sangre, de unos mártires (de una causa muy concreta), ¡qué metáfora!, mejor ¡qué prosopopeya!
Pero yo me tengo que preguntar:
¿cómo se averiguó que había un ansia por todo el imperio de comunión universal? ¿Pasarían encuestas del INEM? ¿o las telefónicas de las radios? ¿De qué medios arqueológicos o de otra índole se han servido para determinar que hubo una tal ansia? ¿Se infiere de la sola extensión del cristianismo? ¿No habría otras causas... "más materiales" para la misma? Tampoco deja de llamarme la atención la retórica utilizada: "comunión universal" y "buena nueva".
Y ¿cómo se sabe que LA fe salvadora es precisamente el cristianismo?
Y por último, ¿qué tienen que ver estas sólo medio-veladas presunciones con la historia del español? Puedo entender que el cristianismo trajo cierto vocabulario al español y sobre todo al latín, además de deformar/adaptar sentidos de vocablos latinos y griegos, pero ¿para explicar eso hay que soltar este rollo? ¿No sería mejor centrarse en las pruebas que muestran la extensión -con sus correspondientes fechas- de la religión cristiana, sin entrar en si es la verdadera o no o si regaló más mártires -o su sangre- en esta o aquella región?

En fin, camino es obvio que queda mucho por andar, si bien es cierto que cada vez menos.

Cambiando de tema, en uno de vuestros comentarios, el de Santi, sale el tema de la privacidad del blog. Tengo que hablar de eso. También hace tiempo que mencioné lo de la crisis cultural en el hipermercado, otra entrada más venidera. Y voy a escribir por última vez sobre el servicio postal y mis paquetes, para tratar de exorcizar el tema. Finalmente, debo escribir sobre mi nuevo apartamento y la vivienda, porque lo vais a flipar colegas... Mucha tarea veo yo aquí, veremos...

NOTA BENE: Nunca tuve que estudiar el Lapesa consabido. Pero a cambio, tampoco sé historia de la lengua. No por no haber estudiado este manual, sino por tener un profesor que además de dar clase sólo la mitad del curso, tampoco dio estrictamente la materia. Digo esto para que se vea que no estoy resentida ni nada por el estilo porque se me atragantase el manual. De hecho, es una lectura medianamente entretenida (aunque para los un poco freakies o los extremadamente curiosos) que se deja leer hasta en la camita antes de ir a dormir. Os la recomiendo ;)


sábado, septiembre 16, 2006

Going postal

El inglés, en particular al menos el americano, es una lengua rica en expresiones idiomáticas, rica en vocabulario (hasta asustar) y muy activa y creativa a la vez que permeable a las lenguas con las que está en contacto -que son prácticamente todas-, como corresponde a una (¿la?) lengua dominante. Una de ellas me dejó patidifusa, y creí que era una broma. Se trata de "going postal". En general, se puede usar el verbo "go" para expresar un cambio de estado: he was going crazy (se estaba volviendo loco). Pues bien, existe la expresión: volverse postal, que es casi un juego de palabras, porque significa al mismo tiempo "ir" (sentido literal de "go") a la oficina postal. ¿Y qué hace alguien que se "go postal"? Coge la escopeta o similar, se va a una oficina postal, y se lía a disparar. Pasó hace dos años aquí en Santa Bárbara.

¡Ala, qué barbaridad! Ya sé que lo estáis pensando. Por supuesto eso muestra, ante todo, lo bárbaros y extremistas y poco racionales, además de una visión muy individualista de la justicia, la del Código Hammurabi: "ojo por ojo...", o peor aún, la de la venganza y punto. Y va de suyo que una visión de la justicia individualista es una contradictio in terminis.
Pero, me vais a perdonar, demuestra otra cosa: lo malo que es el servicio postal en este país. Porque entre tanta posibilidad para ir a disparar, que haya un verbo específico para cuando uno va a hacerlo a la oficina postal quiere decir algo...
A lo ocurrido con la atención al cliente, la ausencia de hojas de reclamación, que me hayan perdido ya más del 50% de las cosas que me han enviado, hay que sumar lo que por fin sacó de sus casillas (casi "going postal") a mi compi de piso. Nuestro contrato de alquiler, cuya copia nos enviaban los caseros, fue reenviada por correos a otra dirección. Os explico. Hay un servicio en correos de aquí que consiste en que durante un mes reenvían todo el correo que llegue a tu antigua dirección a tu dirección nueva si tú les notificas tu cambio de dirección, sin coste adicional.
Pues bien, la anterior residente aquí se apellida "García", Jennifer García, y se ve que notificó su cambio de dirección. De forma que ahora le envían el correo que va destinado aquí a su nueva dirección, sólo que...
a) le envían MI correo (y dirigido a Brian también...)
b) nos envían SU correo (a pesar de confudir mi correo y el suyo y redirigirlo)

Vamos, lo pueden hacer peor pero es muuu difícil. Como dice Brian, sonando indignado: "it is inconsistant" (eso le fastidia pero tremendamente, la inconsistencia).


Este nivel de incompetencia yo sólo lo he visto en Cenes de la Vega, donde hubo una época en que la cartera dejaba las cartas de una calle, cuesta, al principio de la misma, en la primera casa, y que allá se apañen los vecinos... Pero ¡hombre!, allí al menos podías poner una reclamación, aunque para eso tenías que ir a la oficina de Granada, o alguna otra que funcionase medio medio, porque en Cenes no tenían dichas hojas...

Y para colmo de males... va el Ministerio y ¡¡me paga casi la mitad este mes!! ¡Ole! Menudo fin de semana.
Por no contar lo del visado, que resulta que ni casándote te puedes quedar aquí más del tiempo que te permite la beca ni volver durante dos años... Ala, desterrada por tener una subvención gubernamental. Problemas de trabajo aparte.

Así que nada, fin de semana movidito en lo que toca a malas noticias. Y por eso me voy a despedir con la insigna de Trillo:

¡Manda huevos!

Ay, perdón, ¡Viva El Salvador!


"Les pido que griten conmigo ¡Viva Honduras!. Perdón, esto ha sido un lapsus. (...) Vamos a hacerlo como Dios manda. Caballeros, ¡Viva El Salvador!"
( 28.09.03)

sábado, septiembre 09, 2006

La arrogancia del pajarraco doméstico


"Fly like an eagle, into the future": vuela como un águila hacia el futuro, es el slogan de USPS (United States Postal Service). Un águila (calva!) es el símbolo de los EE.UU. Más bien vuela como un pajarraco diría yo, o un ave de mal agüero, y sólo para destinos nacionales.

De las cuatro cajas que envié con mis pertenencias, sólo 2 llegaron, y parcialmente vaciadas, cosas del servicio de aduanas, se ve que los pijamas son potenciales enemigos de esta tan denostada patria allende sus mares (por qué será...). De 9 envíos realizados, sólo 4 han llegado. No está nada mal.
Y si esto no es bastante motivo de queja, añadámosle lo difícil que es reclamar en la tierra de "el cliente siempre tiene la razón".
Comprobé con alegría en la página web de correos de España que me reintegrarían cierta suma de dinero si mi paquete se perdía, hay un mínimo garantizado según peso, además de un fijo y de devolverte lo que gastaste en el envío. Parece lo razonable. Si utilizas un servicio extra, de valor declarado, entonces te devuelven ese valor declarado. Así que decidí reclamar. Primer escollo: tiene que hacerse desde España. Pero la persona de atención al cliente de correos, que incluso por el email en todo momento se dirige a mí por mi nombre, me comenta que puedo hacer la reclamación desde aquí con el formulario CN08 que puedo solicitar en cualquier oficina de correos de aquí, más aún, me manda la versión española para que vea qué tipo de datos me van a pedir.
En la oficina de aquí me dicen que no tienen ese formulario, y me dan un papel con instrucciones para llamar y solicitar una "Inquiry for International Mail", la investigación pertinente, vaya. Llamo al teléfono y después de más de 5 minutos perdidos diciendo números a un máquina, consigo que me pasen con uno de atención al cliente. La chica me dice lo mismo que la computadora: que esos datos no están en su ordenador (¡PUES CLARO SO PAVA, POR ESO LLAMO, PARA PEDIR LA INTERNATIONAL INQUIRY!) y que sólo se puede pedir desde el país de origen... Cosa totalmente opuesta a lo que dice su folleto
[ESCANEAR FOLLETO]
cuando le indico al respecto, me cuelga el teléfono. ¡Magníficos modales! La siguiente persona no me cuelga, pero de nuevo me da información opuesta a la que tengo escrita delante de mí, y a la que me han dado desde España.
por el correo electrónico la cosa no fue nada mejor, más bien al contrario. Indicando la falta de congruencia entre la información escrita y la telefónica, la respuesta que obtuve fue:
Response
---------------------------------------------------------------
Thank you for contacting the United States Postal Service. For assistance with your international inquiry, please contact our Customer Service Representatives at 1-800-222-1811.

(Este es el teléfono al que ya había llamado). Cuando lo que pregunté fue: ¿dónde puedo conseguir un formulario CN08?, la respuesta fue:
Response
---------------------------------------------------------------
Thank you for contacting the United States Postal Service. For assistance with your international inquiry, please contact our Customer Service Representatives at 1-800-222-1811.

Entonces recordé que además de mi nombre, el campo obligatorio es el de la sección/servicio por el que preguntas, de ahí que me faciliten siempre el mismo número...

Y el colmo de los males, lo que ya es la repanocha, es que, "cágate lorito" que se dice vulgarmente -muy vulgarmente, pero con su gracia-, hay unos pocos países que no se hacen cargo de pérdidas o daños a los paquetes en su territorio. Esto países son: algunos pocos países subdesarrollados (Angola, Bolivia...), varias islas por ahí perdidas (Barbados, Antigua y Barbuda...), y la Commonwealth al completo salvo por Nueva Zelanda y el Reino Unido (pero sus territorios de ultramar sí se incluyen en este grupo). En la Commonwealth incluyo a EE.UU. y Canadá, aunque EE.UU. propiamente no es parte, pero bueno, por fastidiar a las colonias... Hay además un único país en el mundo que no dará ninguna cobertura incluso aunque se haya contratado el servicio: valor declarado. Sí, lo adivinásteis: EE.UU., ese país de libertades donde te pueden robar tus cosas y quedarse tan anchos, todo en aras de la seguridad o de quién sabe qué.

Esto me ha dado qué pensar. Se trata de una muestra más de las dos guías fundamentales en política exterior de los EE.UU.:
1) Tenemos la sartén por el mango y, por tanto, nadie nos puede pedir explicaciones y podemos hacer lo que queramos, violar cuantos derechos internacionales nos plazca.
2) La mejor política de asuntos exteriores es una ausencia total de la misma, o que se limite a obtener del exterior lo que deseamos.
Los nombres resultan, a este particular, de lo más autodescriptivo. La política de asuntos internos, o interior, es "Domestics Affairs", asuntillos domésticos; en cambio, la política exterior se denomina: "Foreign Affairs", esto es, asuntos ajenos. La diferencia es clara, brutalmente clara. Es la descortesía absoluta, la falta de educación más primaria en relaciones internacionales, tan fuerte que uno se pregunta si hay algún tipo de estudio en los EE.UU. encaminado a la carrera diplomática, o más bien ésta consiste en tener una poderosa compañía bananera o petrolífera con la que explotar a los ajenos y a sus asuntos, o en comprender que hay buenos y malos y que a los EE.UU. les ha tocado ser los buenos, y que por eso pueden siempre hacer lo que quieran, que va a estar bien porque ellos son los buenos.