Little Mexico

En USA es común, y supongo que en general en las grandes ciudades del mundo, que los inmigrantes se agrupen por su procedencia en distintos barrios, cuasi guetos, en los que desarrollan su vida cotidiana en su lengua nativa. Tal es el caso de Old Town Goleta en Santa Barbara. Old Town podría traducirse algo así como: casco antiguo, lo que ocurre es que la idea de un casco antiguo en Europa está claro que no puede ser la que hay aquí, y menos aún en California. Old Town Goleta fue creada, creo, en los años 60, así que ya imagináis que no se parece en nada a un "casco antiguo". Se trata, básicamente, de una larga calle, carretera más bien, a lo largo de la cual se sitúan diversos comercios.
Parece increíble que la gente gaste dinero aquí, la tierra de las vigilantas de la playa, en sesiones de rayos uva, pero... así es. Supongo que les da corte ir a la playa blaquitas los primeros días. Pasa en España también.
De la calle principal que sale en las fotos, Hollister, salen bocacalles hacia la costa y hacia las montañas, dependiendo del lado de la calle, que corre paralela a la línea costera. Dichas bocacalles son "residenciales", lo que en el pequeño México significa llenas de bloques de apartamentos con escaso interés por la estética además de ausencia de aceras. Eso sí, sigue habiendo árboles y zonas verdes, simplemente más caóticas. Palmeras aquí y allá, arbustos, limitando con el alfalto algo irregularmente.
En general, el "efecto gueto" en este estado de tanta riqueza significa que las calles están menos cuidadas, que los apartamentos son más baratos y sin jardines o piscina, que el aparcamiento es caótico y sucede desordenadamente en los huecos de las calles -facilitado por el hecho de no haber aceras. Y por supuesto, significa que "se habla español", por todas partes, tal como podéis apreciar en los letreros del escaparate que encabeza esta entrada. Por cierto, por si os preguntáis qué es "presentación", es como la puesta de largo española, sólo que se hace a los 15 años y para toda clase social aparentemente. Es una especie de fiesta de cumpleaños especial. La foto me sirve además para ilustrar algunos hábitos/necesidades de esta parte de la población estadounidense: enviar dinero a casa, comprar joyas y grabar nombres o eventos, celebraciones religiosas y no tan religiosas, créditos especiales, a veces -aunque no aparece en este lado del escaparate- teléfonos de prepago, porque los otros requieren tarjeta de crédito y un buen historial creditario por tanto (ya vés por qué es tan importante tener tarjeta de crédito aquí).



También tenemos habitantes orientales en este barrio económico. Este mercado está justo enfrente de mi casa. Bajo las escaleras, cruzo, y voilá. Aunque bueno, el mexicano está como a 4 min. o menos... Atípicamente por estos lares: todo queda al lado de casa. ¡Qué suerte! No se ve en la foto, pero lo que hay justo al otro lado del mercado oriental es el Mercury Lounge, un bar de copas bastante chulo donde te ponen palomitas con la bebida, la música es bastante buena y está puesta suave, hay un billar y un jardín trasero donde se puede fumar. Y además ¡te avisa de los controles de alcoholemia! ¿Qué más se puede pedir? Eso sí, las bebidas son caras: ¡¡17 pavos 3 cervezas!! (cervezas de botella con marca alemana, eso sí, no cañas).
El barrio cuenta además con una Iglesia Evangélica, en la que ¡cómo no! Se canta en español. Es una pena que no se vea lo que pone en el letrero luminoso tras la palmera: "Bienvenidos a la Iglesia Evangélica". Dentro hay una pequeña sala con sillas plegables, moqueta, cortinas y un estrado sobre el que hay un púlpito moderno con micro y una batería, y a un lado el piano eléctrico. Y como dirían aquí: "se la pasan cantando". Me dieron ganas de fotografiar el interior, pero no me atreví, porque pensé que entonces me invitarían a entrar y cantar con ellos, y después de tomada la foto a ver cómo digo yo que no... Al lado, uno de los dos restaurantes chino-vietnamitas-con shusi de la calle.
Por lo demás es un barrio muy normal, supongo. Halloween se aproxima y hay que ver la cantidad de mierdas que venden para evento. Lápidas de tumbas de plástico que se iluminan, cortinas de telarañas, calaberas que se le salen los ojos y hablan, calabazas de todos los tipos y materiales, disfraces diversos, velas, lámparas, bombillas, máquinas que exhalan niebla... Un derroche de consumismo, otro más vaya. Tengo ganas de ver a los niños mexicanos pidiendo dulces por las casas, no sé si en inglés, en español o en Spanglish. Por lo que he podido comprobar, entre ellos hablan generalmente en inglés.
Aún tengo que probar algunas tiendas, como ésta de libros usados. Aquí es raro mantener en casa los libros. Lo común es darlos a una tienda de segunda mano que los vende a su vez. Está es pequeña pero acogedora. En general, el mercado de segunda mana es mucho más amplio aquí, y más dinámico. Y creo que no es sólo porque a la gente no le importa tanto si ha sido ya usado, sino porque:a) les encanta tener "stuff" (tengo que escribir una entrada para esta palabra)
b) se fían más lo unos de los otros (y tal vez tenga que añadir: se pueden permitir fiarse más los unos de los otros...)
Y lo que queda de barrio por explorar lo dejo para cuando visitéis. Más sobre housing en la próxima entrada.




