Una española en California

sábado, julio 29, 2006

El hombre del sombrero


Nunca se acostaba sin antes trazar una línea recta en el suelo y colocar encima su sombrero.
Horacio Quiroga, "El guardabosque comediante", en Los arrecifes de coral.

Dedicado a Neftalí y a Federico.





jueves, julio 27, 2006

El pan de los incrédulos

Por si alguno o alguna estaba pensando... pero este Brian... ¿qué clase de pan es ese en los cacharros de plástico? (primer lapsus de palabra española en el blog... ¡sólo se me ocurre plastic boll!). Aquello era sólo la masa, este sí es el resultado.
Está muy bueno. Denso, denso, eso sí. A mí me gustaría meterle alguna semilla dentro, quedaría bien...

Matización a la segunda entrada del blog. El otro día, cuando iba a comprar al supermercado de al lado, vi una pareja besarse sobre el capó del coche. Aunque ambos eran seguro de procedencia (o ascendencia) mexicana... así que no sé si realmente cuentan.

El carril bici (the bike path)

Algunos se han quedajado de que había mucha letra... pues nada, esta va a ser una entrada gráfica. Desgraciadamente, el día que decidí sacar las fotos del carril bici que tomo para ir a la uni se levantó una niebla por la tarde que ya la veis en las fotos. Pero bueno, Santa Barbara es así, very foggy. No en el verano normalmente, pero como está haciendo calor... se levanta calima.


El recorrido empieza en el garage de mi casa, que véis en la foto. La bici es la apoyada en la escalera de madera junto a la silla de ruedas.


Después se desarrolla por un par de calles del barrio: Inwood Street y luego Roadhs Road (no es broma, se llama así). Se ven las típicas casas americanas con un gran garaje, una sola planta, jardín delantero sin valla y jardín trasero con valla. Había un sofá fuera en el front yard en una de las casas, para el que lo quisiera, prácticamente nuevo. Debían estar renovando la decoración. Pero tampoco diría que eso es difícil de ver en España. También allí somos cada vez más consumistas y tiramos cosas nuevas porque nos cansamos de cómo está decorada la casa.


La verdad es que es una GOZADA, pero una gozada, ir en bici por el barrio, porque es supertranquilo, y los coches van despacio y los carriles son muy anchos, y es bastante plano por no decir plano del todo. Y no hay prácticamente tráfico (ventajas de una densidad de población muy baja).

Después cojo el carril bici en el cruce de Roadhs con San Marcos Street (muchísima toponimia en español, como los lingüistas y también muchos no lingüistas pueden imaginar. Ahí tenéis la bici de nuevo apoyada. También es una gozada ir por el carril bici, claro, aunque hay casi más tráfico que en las calles, y sospecho que en invierno habrá aún más conforme uno se acerca a la universidad.


El carril bici es bastante largo. En realidad cojo lo que se llama la Coast-Rute.


Aquí hay una serie de rutas que puedes hacer el bicicleta y mapas con ellas, gratis, en cualquier tienda de bicis o puntos de información de la universidad. Resulta extremadamente útil. Bueno, como véis hay puentecito y todo.


Está iluminado en su mayor parte. Se pasa por la confluencia del arroyo con la playa. Aunque ahí huele un poco mal, es muy bonito, la foto no le hace justicia.



















Al pasar otro puente, este habilitado también para los coches, te encuentras con Goleta Beach. Ya un poco antes se ve la Storke Tower del campus. Aquí todos los campus -al menos el campus que se precie- tiene una Tower, tipo campus inglés, que da las horas y sirve para ubicarse dentro del campus.

Y bueno, hasta Goleta Beach llegaron las fotos... después queda una zona bajo los árboles y una cuesta y se llega al campus.

Tengo que poner fotos del campus, para que veáis cómo es donde trabajo y bueno, cómo es el campus. Aunque... no sé, esto último es secundario porque podéis hacer un recorrido virtual supongo en sus páginas.

Más en otra entrada, para que no se me quejen los flojos :P

lunes, julio 24, 2006

Dentro y fuera: cuestiones de interiorismo emocional

Aquí es donde duermo. Esta foto faltaba en mi primera intervención en el blog. La enredadera la puso Brian sabiendo que me gusta tener cierta privacidad en mi propio cuarto. No logro entender por qué sorprende que uno no quiera que le vean desde fuera. No me parece tan descabellado.

Ver la enredadera desde dentro es relajante, y a veces se puede ver también un lagarto que habita en ella. Debe estar el tío la mar de a gusto sin depredadores y sin competidores.


Óbservese la ventana desde el exterior.


Efectivamente, está en la primera planta, en el jardín trasero, donde los habitantes tienen plantas varias, están las cuerdas de tender (algo poco habitual en los Estados Unidos de esta época) y las sillas para tomar el sol, y el lugar donde amontonar la yerba seca y, por supuesto, el lugar donde está permitido fumar. Es decir, que en el jardín trasero se realizan múltiples actividades, en cuyo desempeño alguien podría mirar o accidentalmente ver dentro del cuarto, al menos cuando se necesita la luz para ver dentro.

En este barrio de los Estados Unidos, la gente deja las puertas abiertas mientras está en casa, la cochera a veces incluso, las ventanas, la puerta corredera de cristal del jardín de atrás. No hay rejas. La gente hace vida en el jardín muchas veces sin valla alguna y cuando la hay, la mayoría de las veces a media altura, como un metro, una valla para liliputienses. Y uno de estos liliputienses puede sentarse en el jardín delantero y ver a la gente pasar, no por el gusto de verla pasar, ni por cotillear como en Andalucía (bueno, por cotillear tal vez, no digo que no), sino mientras cena, tiene una reunión familiar, ha invitado a unos amigos... Las cortinas sólo están echadas cuando molesta el sol, pero apenas por privacidad.
En cambio, necesitan su espacio personal, necesitan que sus amigos, o sus esposos y esposas, o sus padres, o sus hijos, no invadan su intimidad.

Por eso no entiendo muy bien su sentido de la privacidad o de la intimidad, ese interiorismo que amueblan sólo para sí mismos.

Cuando cuento que en España hay vallas, y que son más altas, y que la gente busca tener intimidad en sus casas, me preguntan que cómo se conoce entonces a los vecinos. Como si los bares, las tiendas y supermercados, la salida de las escuelas, regar las macetas de fuera, pasear a tu perro fuesen situaciones de aislamiento comunicativo. Tal vez lo sean. Deben serlo aquí.

Lo opuesto, sin embargo, se da a la hora de mostrar los afectos. Ahí, un español, o al menos esta española en lo que sea típica representante, muestran sus afectos en la calle, en un parque, en los bares, en los pasillos de la universidad incluso, hasta extremos a veces en que poco se deja para la intimidad del hogar. En cambio aquí, cogerse de la mano es casi un acto para esa intimidad individual, y no se ven en los parques, ¡ni en los bares!, a parejas darse el lote, o meramente un beso o un abrazo. No he visto todavía a ninguna ir de la mano.

Versiones de la privacidad, de la intimidad, de la amplitud del círculo en que dejamos entrar a los otros, sea para compartirnos a nosotros mismos, o para establecer con ellos esa intimidad. Versiones de qué de nosotros dejamos sólo para nosotros, obligando a los otros a adivinar hasta qué punto sea ese yo el que realmente somos. Versiones de las dimensiones del autoaislamiento y del autocontrol y de las dimensiones de la disolución en los otros o las normas sociales.

domingo, julio 23, 2006

El comienzo: una española in the block



Aunque en realidad no es un comienzo, es mi 3ª vez en California y mi 5ª en EE.UU. Y sin embargo, es un comienzo. La primera intención de este blog es la de que mi gente pueda ver cómo es mi vida aquí, qué cosas me pasan, cómo es mi casa, y cosas por el estilo. Así que, comenzaremos por el principio: un viaje demasiado largo. Se me hincharon las piernas, cosa que no recuerdo que me pasara antes, sobre todo la derecha. A mí lado viajaba un hombre cuya lengua escrita era el árabe, pero cuyo país de origen o lengua hablada ignoro por completo. Intentaba el pobre pedir a las azafatas un pañuelos para limpiarse los ojos -yo por los gestos pensé que las gafas, bueno, por los gestos y por empatía, porque como yo las llevo siempre sucias... El caso es que yo le entendí, más o menos, y la azafata pues bastante menos, acostumbradas como están a hablar varios idiomas ninguno de los cuales parece ser el universal de los gestos. Al menos, las azafatas alemanas.
Consejo práctico número 1: si podéis, acortad el vuelo haciendo el cambio en NY o si hace falta en Atlanta. Por lo demás, tengo que decir dos cosas del intercambiador de Frankfurt: que por fin parece que le han terminado las obras, y que son exacerbadamente alemanes, así que tuve que facturar mi pequeña troiler allí (en España, ya os imagináis, ningún problema, pero luego llega el tío Ludwig con las rebajas...).
Consejo práctico número 2: si podéis, intentad volar con una compañía que no sea Lufthansa, y a ser posible, según mi experiencia (aquí podéis añadir los comentarios que queráis), mejor americana. No es sea mala, son bastante formales, pero los asientos son muy incómodos. Probad con otra de las compañías que tengan vuelos regulares, que peor no van a ser. Por ejemplo, US Airways tenía unos asientos peores tal vez, pero con su pantallita de plasma "on the back" y canales para elegir, esto es, como la clase business de Lufthansa.
Por lo demás, ya me sé el menú de Lufthansa, así que os puedo recomendar... que da igual lo que pidáis. El pollo algo mejor que la ternera, y la pasta... pues hay dos tipos, rellena, que está mejor, y macarronillos, de los con rayas.
En definitiva, que el pobre hombre no hablaba ni inglés, ni alemán, ni francés, ni español, ni italiano (parece que italiano le sonaba algo más), así que no había forma de hacerse entender. Me pidió que le rellenara los datos para el servicio de aduanas, pero... ¿cómo iba yo a saber sus datos? Pues muy fácil, leyéndolos en su pasaporte, que estaba, creo, en árabe y en francés. Así que me arrepentí de haberle dicho que no. De todas formas había cosas irrellenables por mí, tales como qué llevaba. Así que, nada. Pobre hombre, le temblaban las manos, sería Parkinson. Pero de verdad, sin los idiomas de masas está uno perdido. Y ni el chino ni el árabe parecen serlo, paradójicamente (aunque... creo que uno de los azafatos sí que hablaba chino). Qué impotencia. Me pregunto como andará Tim en su viaje alrededor del mundo. Espero que en esos mundos "subdesarrollados" que habrá estado visitando sí que entiendan el lenguage casi universal de los gestos.

La jet lag la llevé mejor los dos primeros días que los siguientes, en los que estuve sistemáticamente cansada después de cenar, hora americana (entre las 7 y las 8 en mi caso).

Y bueno, para que os hagáis una idea de dónde vivo:
La entrada. Bonita, ¿eh? Un poco desastre el jardín, pero tiene tomates, patatas y flores, ¿qué más puede pedirse? Si se mira a través de la puerta principal, se ve el backyard, esto es, el jardín trasero.

La siguiente foto muestra la puerta inmensa del garage.

Este fin de semana Brian y yo nos hemos puesto a organizarlo. Primero yo, barriéndolo y liberando sitio para el sofá de la otra casa cuando nos mudemos (aquí ningún alquiler prácticamente incluye muebles). Luego Brian ha seleccionado cosas para tirar y para vender. Le ha salido más de una docena de cosas. Sospecho que quere vender entre ellas la bici de carreras que me ha dejado, porque dice que me está grande. Pero yo creo que está casi bien, y además, es que es de ligera y se va de rápido... pero es cierto que se me cansan los brazos.
El truck grande, típico, americanísimo de la muerte, es de Mike. Él mismo es también, en muchos sentidos, americanísimo de la muerte. Pero esos sentidos son difíciles de explicar. Creo que tiene cierta tozudez country, un gusto por la tradición y lo old fashioned. Resulta difícil de explicar a quien no ha estado aquí. Por ejemplo se niega a tener un móvil, o se hace sus propias tortillas de maíz, en una sartén de hierro del año la polca, pero impoluta, eso sí. No tengo fotos de la tortilla de Mike, pero sí de la masa de pan creciendo de Brian:


La casa por dentro... peculiar. Casa de tíos, y de tíos hippies. Mi cuarto es grande, y de un rojo chillón como veis. La cadena de múscca y la impresora de arriba son cortesía de Perk, a quien subarriendo, y que se ha tenido que trasladar a casa de Jesse y Lucy mientras estoy aquí subarrendando. Suena bien raro, lo sé, lo que ocurre es que a Perk no le salen los resultados que quería para irse a Suiza todavía, y yo no iba a retrasar el viaje. Así que... Aquí me hallo, colonizando su cuarto. Bueno, la chinita, los muebles, y el cuadro de las embozadas son de Perk también, y en general todo lo raro que se pueda ver en el cuarto, como Rubber Johnny bookmarkers... (véase: http://www.elastico.net/archives/2005/04/rubber_johnny_e.html),


Pongo foto del cuarto de baño porque me gusta la cortina; va muy bien tanto con el tono miel de los muebles como con California, ¿a que sí? Es California... Y luego la plantita sobre el water, cosas de Mike y su clasicismo. Me gusta también, mucho, es relajante. En realidad, es asombrosa la homogeneidad de los cuartos de baño en los EE.UU. Todos los que he visto son color crema, con los inodoros en crema, y con azulejos sólo en la parte de la ducha, también crema muy claro, beige. Y luego no suele haber alcachofas con su extensión, de forma que puedes acercarlas a ti y todo eso, sino una alcachofa fija a la pared (pondré foto sólo si me lo pedís expresamente). En fin, la simpleza. Siempre sabes lo que vas a encontrarte, o casi siempre. ¿La desventaja? es un color un poco triste, sobre todo si el baño no tiene ventana. El nuestro tiene, y menos mal, porque con la humedad de aquí -las cosas de la costa- saldría moho enseguida por muchas partes.
Y poco más...
En futuras ocasiones os hablaré de la uni, de los bares, de las reuniones en casas de amigos (para mí de lo mejor), de lo que puede implicar no ser un US Resident, de crisis alimenticias, y demás zarandajas. Por ahora ya me salió esto bastante largo.
¡Hasta luego cocodrilos!